Los besos en la historia del cine

 Los besos en la historia del cine

Algunos besos del cine han pasado a la historia labial colectiva, como el de Casablanca, el de Lo que el viento se llevó, el de Romeo y Julieta e incluso uno tan atípico como el que un humano da a una mona en El planeta de los simios. Y es que es raro -casi imposible- que una pareja no se bese si comparte pantalla. Forma parte del juego de transferencias que debe de producirse entre actores y espectador. ¡Ojo con la costumbre de besar a la novia! en El hechizo de un beso, un viejete se cuela en el jardín donde se está celebrando una boda y aprovecha para dar el beso de rigor a la novia -en este caso, siendo Meg Ryan, tiene su disculpa-. Pero, en el acto del beso se intercambia la personalidad de ambos, produciéndose, a partir de ese momento, una serie de equívocos y situaciones desconcertantes. La película es un rollo, pero sirve para ilustrar el poder de los besos demostrando que un beso hechicero puede incluso robarte a la novia.

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