Los diseñadores famosos entrevistados

-¿Cómo define hoy sus vestidos de novia?
-Yo sigo en la línea de la sencillez, quizás con una falda un poco más trapecio, inclinada hacia una cosa medio sirena. Una sirena suave me parece muy elegante. Muy recargados no me gustan pero…
-¿Ha hecho vestidos que no le gustaron?                                                                                   -No (risas). Siempre lo llevo a algo que me guste, si no, directamente se lo digo a la novia. Pero tampoco soy de imponer, me gusta razonar con la gente. Si tuviera que imponer ya no haría vestidos, porque no va con mi personalidad. La gente que viene aquí sabe o conoce cómo trabajo yo. Todo depende de la novia, si ella no se siente a gusto, no sirve.
-¿Cómo ve a los diseñadores emergentes? ¿Consume su trabajo, asiste a las semanas de la moda y eventos por el estilo?
-No. Pero considero que tendría que ir algunas veces. En general he ido siempre a Europa y Oriente. Concurrí asiduamente a las semanas de la moda de Milán o París. Pero la moda después pasó a la calle. El prét á porter se comió un poco a la alta costura. Pero a mí me sigue gustando la alta costura y las buenas terminaciones. Nunca he vendido talles, siempre he hecho prendas únicas. En estas generaciones cada vez son menos los que van a un modisto, no saben pararse frente a un espejo porque se acostumbraron a probarse en las tiendas. En general no se hacen vestidos y tampoco se fijan en las terminaciones. Me asombra que haya gente joven que siga viniendo.
-¿Cómo es el mercado de la moda uruguaya?
-El mercado uruguayo sigue siendo muy chico, y todo pasa por lo económico. Los diseñadores nuevos piensan en emigrar y me parece muy bien. Ahora tienen la posibilidad, las conexiones con otros países. Se tiene otro concepto de universalidad. Por un lado fue un desastre para los países chicos, pero por otro los jóvenes tienen una mentalidad más apta para hacer ese tipo de movimiento. En mi época todos mirábamos a Milán. Ahora está Barcelona, Nueva York, y sobre todo Oriente. ¿Cómo pueden mantenerse las fábricas nuestras? Es imposible.
-¿Hoy de qué parte del proceso creativo se ocupa usted?
-Del diseño. Luego tenemos el taller.
-¿Cómo es su próxima colección y en qué se inspiró?
-Estoy preparando la colección de verano. Es como parte de mí mismo ya, me encanta cuando tengo que idear un vestido. Me inspiré en viajes. Ya hice una colección rusa, una parisina, una italiana, y ahora tengo ganas de hacer una vietnamita. Pero estoy en la etapa del pienso, la tengo más o menos bosquejada.
-¿En qué tipo de mujer piensa a la hora de crear?
-A mí me gusta vestir a mujeres de cualquier edad. Ahora está de vuelta el romanticismo, los encajes y la organza. Siempre voy a una mujer elegante, fina, sobria. Me gusta la mujer que muestra pero con discreción, con charme, con elegancia. Porque algunas veces las mujeres confunden glamour con vedet-tismo, y eso no me gusta.
-¿La crítica le influye?
-Si, claro.
-¿Cómo reacciona ante las críticas negativas? No todas habrán sido color de rosa.
-Por supuesto que no. En cierta manera influyen, pero jamás pueden cambiar el estilo que tengo. Cada vez hay menos de esos críticos que conocen el metiera la perfección. Yo puedo leer la crítica cuando es constructiva. Creo que mi línea ha sido muy aceptada, me mantengo hace muchos años.
-¿A quién vestiría?
-Vestiría a Cristina Fernández de Kirchner, a ver si la mejoro un poco. Ella cuida su imagen, pero ahora se pone solamente negro. También vestiría a quienes se ocupan de gobernar este país. En ciertos cargos se debe cuidar la imagen, y eso no tendría por qué alejar a la persona del pueblo. Me imagino vestir a Jackie Kennedy, Audrey Hepburn, Grace Kelly, damas que han dejado una impronta en el vestir. Fue famosa Jackie Kennedy por su elegancia neta, pero no sé cómo pudo admitir ponerse ese vestido de novia, nunca me gustó. Tampoco me gustó el de Lady Di. Anne Hathaway y Halle Berry me encantan, visten como los dioses.
-¿Qué satisfacciones le ha dado su trabajo?
-Una buena vida, haberme podido realizar. También tengo detractores, obviamente. En la vida tuve unos magníficos papas, que me dieron una buena educación. Viajé mucho. Algunas veces la gente piensa que soy antipático o nariz respingada, pero no lo soy, nunca lo fui. Soy normal, de perfil bajo.
-De ahora en adelante, ¿qué?
-Me sigo realizando. Es más fácil subir que mantenerse y avanzar. Y ahora nos asociamos a Everfit y hacemos vestir corporativo para distintas empresas, algunas grandes y otras más pequeñas.

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