Bodas a orillas del mar


Un altar, velas, telas, arena y la brisa del océano. ¿Quién no se ha imaginado alguna vez en una romántica celebración en la playa? Desestructurada, íntima y llena de frescura. Simple y profunda. “Una fiesta distendida, moderna y muy acogedora” Así define Marcelo Rodríguez, director de la agencia Latín, la esencia de este tipo de encuentros. “Es una boda tremendamente especial, que alcanza un ambiente único no sólo para la pareja sino también para los invitados’.’ Con gran experiencia en la planificación de este tipo de fiestas, Rodríguez asegura que el montaje conlleva un estricto control de cada detalle. Su puesta en escena se compone de livings y lounges en blanco, géneros livianos del mismo color y detalles que marquen la diferencia; además de antorchas, velas, pétalos, flores, telas fluidas y faroles, entre otros. Si bien esta ceremonia suele ser simbólica, ya que la pareja estila casarse previamente de forma oficial, también es válido pensarlo para aquellos que deseen dar el sí sobre la arena, con la asistencia del juez o el referente religioso que se lo permita. De todos modos habrá que poner mucho énfasis en el punto más protagónico de la noche: el altar y el camino que conduce hacia él. En su diseño predominará el blanco con detalles en otro tono siguiendo la línea del mar o marcando contraste con él. Las sillas, informales o vestidas, serán las que limiten el marco de la ceremonia. La novia podrá entrar descalza, o no, caminando desde la arena o la orilla. “Casi siempre se arma para la puesta del sol, logrando un paisaje increíble que no se olvida jamás” revela el experto, y agrega que saber jugar con las texturas del lugar y la combinación de telas rústicas y livianas es imprescindible para alcanzar la belleza visual. Las playas apropiadas para hacerlo son aquellas donde se contempla el atardecer, y a su vez, están resguardadas del viento. También puede montarse el mismo concepto a orillas de un lago. Pero lo que es fundamental es el período del año adecuado para realizarlo. De noviembre a marzo, con énfasis en los meses de temporada alta, será el momento oportuno para su realización. Otro punto clave para planificar es la iluminación. “Usar a favor la luz del ocaso y prever fogones, antorchas y velas para una vez que el sol se esconde” es lo que recomienda el director de Latin. Para él, un cocktail de recepción en la arena, mientras se espera por la novia, hace que los invitados disfruten enormemente la magia del entorno. “Por lo general se monta una carpa junto al mar para seguir la fiesta” Estas bodas requieren de una buena organización en donde nada puede fallar. “Todo parece fabuloso, pero la logística es muy compleja”.

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